Desde su silla de ruedas manipula con el dedo gordo del pie derecho el teclado de su computadora, el cual se encuentra en el piso, y escribe con el izquierdo. En el monitor se lee el texto y una voz “electrónica” reproduce lo escrito.
José Contreras Carreón tiene 27 años y vive con parálisis cerebral. Sin embargo, a pesar de estar confinado en una silla de ruedas, pues sus extremidades carecen de coordinación y de que habla con dificultades, ello no ha sido obstáculo para detener su desarrollo personal y hoy en día, auxiliado por su pie izquierdo, produce un programa de rock por internet.
En entrevista con MILENIO se le pregunta si es feliz con lo que hace y responde que sí. Es el creador de las mezclas pepemix. El rock urbano que a él le gusta.
Poco se entiende lo que habla, lo que quiere, sus aspiraciones, su gusto por la música.
Todo lo tiene que escribir en el teclado con su pie izquierdo. En el monitor se lee el texto y una voz “electrónica” reproduce lo escrito.
Su madre, Patricia Carreón Reyes, es la única que desde siempre ha dominado su lenguaje. Ella está pendiente de sus gestos, sonidos guturales y palabras que se escapan con dificultad.
La estadística en nuestro país dice que por cada mil nacimientos vivos, se presentan entre 1.5 a 2.5 casos de parálisis cerebral y es una discapacidad “con problemas motores y de lenguaje”.
Su caso es parecido al de la escritora Gaby Brimmer, quien con la parálisis cerebral con la que vivió por 52 años, logró escribir poesía con una máquina de escribir que accionaba con el pie izquierdo.
José y el rock urbano
Desde su silla de ruedas, José manipula con el dedo gordo de su pie derecho el teclado que se encuentra en el suelo. Su cabeza va y viene con movimientos involuntarios y sus ojos miran directo o de reojo al monitor que tiene enfrente.
Desde los 15 años aprendió el manejo de la computadora con sus amigos, primos y cursos. Actualmente, para su comunicación y trabajo se auxilia de un programa que traduce en “voz electrónica” lo que su pie izquierdo teclea con algo de dificultad. Sin embargo, sus palabras van saliendo claras y precisas.
Mientras escribe sus ojos van de la pantalla hacía los pies y lo hace con sonidos guturales, bufidos, y de vez en vez se le escurren algunas palabras. En los programas de rock urbano en los que participa www.rockanrolario.com, de Roberto Cortés Zárate, Azteca Rock y Vox Zone se le conoce como el Locutor sin nombre y Rockbot. Su máxima inspiración de la radio, dice, es el Panda Show.
Nos muestra su rutina. Da click a un icono de la pantalla y se escucha la voz electrónica “¡buenas noches amigos… Soy el locutor sin nombre… Bienvenida toda la banda, la banda de rockanrolario, la banda de…”.
Sabedor de sus conocimientos y de lo que puede lograr como productor de su propio programa, pide: “Espero que algún día alguien se interese y patrocine mis programas….”. Su madre lo apoya “él tiene muchas potencialidades”.
Actualmente ellos viven en el municipio de Tecámac, Estado de México. Aquí su madre le acondicionó en la zotehuela su cuarto para dormir y ahí mismo tiene su equipo y discos de música de rock. Es un cuarto frío.
La discriminación
Desde su nacimiento en el DF, hasta sus estudios de secundaría, José recibió el apoyo del Centro de Rehabilitación Zapata Gaby Brimmer del DIF.
Sin embargo, al intentar cursar sus estudios de bachillerato en el Centro de Estudios Tecnológicos Industrial y de Servicios número 5 se topó con un muro: “Los maestros lo ignoraban, no había rampas y tenía que subir y bajar del primer piso a la planta baja”, recuerda su madre.
Ella pidió el apoyo de la escuela para que su hijo recibiera clases en un aula de la planta baja. No fue escuchada y José abandonó sus estudios.
Un segundo muro que no pudo traspasar lo encontró en la Asociación Pro Personas con Parálisis Cerebral (Apac), ubicado en Doctor Arce 21, colonia Doctores. Aquí fue peor el trato que se le dio.
“Olvídense de las aportaciones que hay, no son para ustedes son para nuestra institución, instalaciones y equipo”, le dijeron a la madre. Se le negó, como a otros tantos alumnos, el uso de un microbús para trasladarlos de la casa al plantel y José fue testigo de muchas otras cosas.
“Creen que soy tonto porque me ven chueco”, me dijo una vez y me relató el maltrato que muchos de sus compañeros recibían, entre otras anomalías que se daban entre personal masculino y femenino. La directiva presumía frente a los donantes de APAC el conocimiento en computación que José tenía, cuando en realidad lo había aprendido en el DIF”.
Cuando tenía entre 3 y 4 meses de edad, su madre descubrió su herramienta hoy en día más preciada: su pie derecho. “Un día lo encontré en su cuna un poquito girado y con su pie intentaba tocar un móvil y dije ‘¡ahh¡ es con el pie ¡voy sobre ese pie!’”
Y ahora José enfrenta al mundo con ese pie.
Francisco Mejía Fotos: Jorge Carballo http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9124037
