Fundación Obligado consolida su prestigio con múltiples reconocimientos a la excelencia y transparencia institucional
La Fundación Coronel Plácido Obligado y Dolores Obligado de Obligado, institución pionera en la rehabilitación integral y la promoción de la igualdad de oportunidades para personas con Parálisis Cerebral, ha recibido a lo largo de su trayectoria numerosos reconocimientos nacionales e internacionales que avalan su compromiso social, su transparencia institucional y el impacto de su labor.
En materia de gestión y ética organizacional, se destaca el Premio a la Institucionalidad y Transparencia otorgado por la Federación de Fundaciones Argentinas (FEDEFA). La Fundación ha certificado de manera sostenida el cumplimiento de los más altos estándares institucionales, alcanzando la categoría Premium en 2019 y obteniendo la máxima distinción, nivel Platino, durante los años 2021, 2022, 2023 y 2024.
Su programa de Responsabilidad Social fue distinguido con una Mención de Honor en el Premio Banco Galicia – Revista Chacra a la Gestión Solidaria del Campo. Asimismo, la Comisión de Accesibilidad (CAS) del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Salta reconoció formalmente su permanente compromiso con la promoción de la accesibilidad y la eliminación de barreras físicas para las personas con discapacidad.
El impacto de su trabajo, consolidado a lo largo de más de seis décadas de trayectoria, ha sido reconocido por diversos organismos legislativos y gubernamentales. Entre las principales distinciones recibidas se destacan:
• Diploma de Honor otorgado por el Senado de la Nación Argentina (2022), en reconocimiento a su labor en la promoción de la inclusión e integración social de las personas con Parálisis Cerebral.
• Declaración de Interés de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación (2010).
• Declaraciones de interés y resoluciones de reconocimiento por parte de las Cámaras de Diputados y Senadores de la Provincia de Salta (2011, 2018 y 2023).
• Declaración de Interés del Concejo Deliberante de la Ciudad de Salta (2018).
• Reconocimientos institucionales mediante decretos y ordenanzas de las municipalidades de Calchaquí, provincia de Santa Fe (2017), y San Pedro, provincia de Buenos Aires (2019).
En el ámbito internacional, la Fundación es reconocida por la International Cerebral Palsy Society (ICPS) como una institución referente y pionera en Argentina en el abordaje integral de la Parálisis Cerebral. Miembro activo de esta organización desde 1980, fue elegida para integrar sus órganos de gobierno en 2021 y actualmente ocupa la Vicepresidencia de la entidad.
Estos reconocimientos reflejan la solidez institucional de la Fundación Obligado y reafirman su misión de promover una sociedad más inclusiva, accesible y equitativa, trabajando con transparencia, profesionalismo y compromiso junto a las personas con discapacidad, sus familias y la comunidad.
Registro Legal de Inscripciones
La Fundación Coronel Plácido Obligado y Dolores Obligado de Obligado es una entidad civil con fines de bien común, autorizada por la Inspección General de Justicia por Decreto Nº 8910 otorgada el 8 de octubre de 1963.
Declarada de interés por la Cámara de Diputados de la Nación, proyecto presentado por la Comisión de Discapacidad. Expte. 0146-D-2010- y por la Cámara de Senadores de la Provincia de Salta, Expte. Nº 90-19.449/10, Resolución 38/11, de fecha 19 de Mayo de 2011.
Inscripta en
Registro de Instituciones de la Dirección Nacional de Asistencia Social Nº 5668 desde el 24 de junio de 1964. Reemplazado por el Registro Nacional Obligatorio de Organizaciones no Gubernamentales dependiente del Centro Nacional de Organizaciones de la Comunidad – CENOC – Nº 14.839
Desde 1980 Miembro Asociado de la I.C.P.S. (International Cerebral Palsy Society) y desde Enero 2021 conforma su Comité Ejecutivo.
Desde 1988 a la fecha, miembro asociado a la INTERNATIONAL CEREBRAL PALSY SOCIETY con sede en Helsinki, República de Finlandia.
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Centro de Información sobre organizaciones de Buenos Aires – C.I.O.B.A.-
Ministerio de Salud de la Provincia de Santa Fe. Subsecretaría de inclusión para personas con discapacidad. Dirección Provincial de Rehabilitación y Recuperación de la Salud, Registro de entidades de Bien Público Nº 037 como entidad intermedia.
GLARP. Desde 1988 hasta 1997 la Fundación Obligado fue miembro asociado. A partir de ese año y hasta 2007 estuvo inscripta en GLARP – Capítulo Argentino. Profesionales del Consejo Directivo de la Fundación Obligado ocuparon puestos directivos.
GCBA. Resolución Nº 22 – COPINE – 09 incorporada al Registro de ONG con el Nº 73 (oct. 2009).
Ministerio de Salud. Registro Voluntario de la Sociedad Civil (oct. 2009).
Historias de Vida |“La pasión es el motor de la vida”. Daniel Mario Kahan.
Siempre digo que ser discapacitado no es fácil, es una mochila muy pesada y que según cómo uno la acomode, puede ser un poco más liviana.
En la vida de una persona como yo es más difícil casi todo, pero excepcionalmente tiene algunas ventajas, siempre digo en joda “ALGUNA VENTAJA TENGO QUE TENER”, por ejemplo, no hacer colas y otras prioridades que sería mejor no tener. No lo digo en tono quejoso, al contrario, reconozco que a pesar de mi problemática, tengo una linda vida, pero muy difícil, llena de desafíos y pequeñas batallas todo los días. Muchas veces me han preguntado si soy feliz, incluso me lo he preguntado a mí mismo y no estoy seguro de la respuesta.
¿Qué es la felicidad? ¿Ser perfecto? ¿Quién lo es? ¿Tener todo en la vida? ¿Quién lo tiene? ¿Hacer sólo lo que uno quiere? ¿Quién lo hace?
Cuando me preguntan cómo hubiese querido que sea mi vida, respondo que me hubiera gustado ser “normal”, entonces la gente me replica “vos sos normal” porque piensan que no ser normal, es ofensivo o denigrante y no es así, lo normal es lo que se ajusta a características habituales o corrientes y un discapacitado está fuera de esas característica corrientes o habituales, pero no está mal, no es ofensivo ni discriminatorio. Lo que tendríamos que llegar a entender es que ser normal o no serlo no cambia a la esencia de ser humano que puede ser blanco, negro, amarillo, bajo, alto, gordo o flaco, discapacitado o no, lo fundamental es el SER.
Muchas veces, la gente piensa que al discapacitado hay que verlo con una mirada especial, compasiva y es un error, el discapacitado antes de serlo, es un ser humano como todos, con lo bueno y lo malo de cualquier ser humano, simpático, antipático, sucio, limpio, honrado, tramposo, trabajador o haragán como cualquier ser humano.
La única diferencia es que al discapacitado se le debería dar más tiempo y consideración, porque los tiempos de un discapacitado son más lentos, se tendría que valorar más el esfuerzo por parte de los que no lo son.
Tenemos que entender que cuando los discapacitados hacemos algo, tenemos que realizar un esfuerzo mucho mayor al de cualquier otro, necesitamos más tiempo y muchas veces ayuda, al menos en mi discapacidad y pienso que en la mayoría de las discapacidades.
Historias de Vida | Mitad ella, mitad yo Nicole Aberg Cobo
Azul, el preferido de su mamá. Ese fue el color con el que el destino tiñó el nacimiento de Nicole Aberg Cobo aquel 15 de agosto de 1992. Siguiendo su instinto, su mamá había llegado la noche anterior al sanatorio pero el parto se demoró. El médico creyó que faltaba tiempo para la llegada de la beba y decidió ir a jugar al golf mientras todo tomaba su propio curso. Pero, uno de los médicos que quedó a cargo advirtió que algo andaba mal: Nicole se estaba quedando sin oxígeno y había que hacer todo lo posible para que naciera en ese momento. "Nací azul, el color preferido de mamá, como decimos hoy para alivianar la situación".
Pasó las primeras 48 horas con respirador. Luego siguieron diez días en neonatología y medicación para prevenir convulsiones. "Cuando me dieron el alta, no había diagnóstico. Eso llegó unos años después porque mis padres insistían con la idea de que algo no andaba bien. Para empezar, no lograba permanecer sentada y pasaron varios años hasta que pude hacerlo. Todavía recuerdo el almohadón floreado que me daba mi maestra en sala de cinco para que pudiese sentarme. Así, el médico que finalmente prestó atención a mis padres, se dio cuenta de mi trastorno neurológico porque envolvía el pulgar con los demás dedos de mi mano al caminar". Entonces Nicole comenzó con rehabilitación: terapia física y ocupacional. "Tengo una hemiparesia, es decir, un lado del cuerpo que funciona distinto al otro. Se refleja en la fuerza que tengo en un brazo y en el otro, en el arrastre de una pierna y en las actividades que requieren de motricidad fina, como escribir", explica.
Por ese entonces, la familia vivía en Boston, en los Estados Unidos. Mientras el padre de Nicole trabajaba y cursaba un máster, su mamá decidió tomar la incertidumbre del diagnóstico de parálisis cerebral como una oportunidad para probar todo lo que sí podía hacer. Con ella tenía ejercicios cotidianos que la llevaban a practicar lo que debía mejorar. Al caminar levantaba un brazo y no apoyaba el talón. Entonces su mamá le daba una bolsa para cargar -así bajaba el brazo- y le decía que pensara en apoyar el talón a caminar. A los nueve años a Nicole la operaron para que apoyara bien los pies (especialmente el de la pierna que tenía más corta). Su hermano fue también un gran estímulo, crecieron aprendiendo y haciendo juntos. "El me empujó a más, aún lo hace".
La otra cara de la discapacidad
Fue en la ciudad de Connecticut donde Nicole pudo ingresar a un colegio. "Al llegar a segundo grado y ver lo difícil que me resultaba escribir a mano, se decidió que repitiera de año y me dieron mi primera computadora. Se llamaba AlphaSmart y no era más que un teclado con una pantalla finita para ver lo escrito. Ahí entré en contacto con la discapacidad, fue la primera adaptación que necesité fuera de mi casa. Pasé por situaciones en las que mis compañeras de clase me trataban como inferior simplemente por ser distinta. Eso habrá durado casi dos años, hasta que en el transcurso de 4to grado, mis padres anunciaron su separación y el regreso a la Argentina. Mudarnos fue un alivio, una oportunidad para empezar de nuevo y, en ese momento creí, una posibilidad de re-inventarme para evitar que otros me maltrataran".
En Argentina tampoco fueron fáciles las cosas, hasta que Nicole dio con un colegio que aceptó su ingreso y allí obtuvo las herramientas para ser independiente y construir un futuro a su manera. "Se animaron a transitar la incertidumbre conmigo, a avanzar con la única certeza que entre todos íbamos a encontrarle la vuelta a cualquier imprevisto que surgiera. Avancé, hice amigos que aún conservo. Adoro mi colegio y todo lo que me dio. Me abrió las puertas al mundo".
Pero las dificultades tocaron, una vez más, a su puerta. En 2009, mientras cursaba el tercer año de secundaria, empezó a sentirse muy cansada. Sus articulaciones se hinchaban a punto tal que ni siquiera podía escribir en computadora. Tras unos análisis y consultas, ese septiembre le diagnosticaron Lupus inducido por medicamento.
Con mucho esfuerzo pudo terminar el secundario. Era una meta importante a alcanzar y lo había logrado. Tras meses de pensarlo, decidió estudiar Comunicación Social y nuevamente apareció el desafío de buscar universidad. "Otra vez, una universidad me negó la entrada por tener una discapacidad, pero eso ya no era obstáculo. Si había llegado hasta ahí yendo a un colegio común, ¿quién podía decirme que no iba a poder continuar mis estudios? Enseguida encontré otra más que dispuesta a recibirme. Creo que ahí me di cuenta que quería hacer algo para que las instituciones educativas se dieran cuenta que tener una discapacidad no necesariamente significa ser incapaz de desenvolverse".
Nicole se sentía como pez en el agua en la facultad. Allí no había barreras para ella y podía desplegar todo su potencial intelectual. Sin embargo, a los 22 sufrió su primer brote fuerte de Lupus. "Ahí se confirmó que el Lupus no era inducido por un medicamento, que tenía (tengo) Lupus Eritematoso Sistémico, enfermedad autoinmune que ataca los tejidos corporales produciendo la inflamación sucesiva de los mismos. Estuve tres veces internada entre fines de 2014 y mediados de 2015".
La escritura como refugio y trampolín
Con el tiempo, las internaciones se hicieron cada vez más frecuentes y Nicole se vio obligada a renunciar a su trabajo y, suspender por un tiempo, sus estudios. Lo lógico era que se focalizara en su salud. Estuvo un poco más de un mes con más estudios hasta que dio con un gran equipo médico que definió su tratamiento. Allí comenzó a escribir su historia. Era su terapia, el intento de entender todo lo que estaba ocurriendo, como una búsqueda. Así nació el libro Mitad ella, Mitad yo. Fue la manera de recordar todo lo lindo que había atravesado y sacar la fuerza que necesitaba para superar o transitar su nuevo desafío respecto al Lupus. "Un año después de terminarlo, lo publicamos con la enorme ayuda de COPIDIS y el Centro de Parálisis Cerebral (CPC). Publicarlo fue un logro que me demostró que en esta vida siempre hay caminos alternativos. Yo venía muy encarrilada con la facultad y el trabajo. Nunca se me cruzó por la cabeza pensar que existía otro camino distinto que podía transitar. Al publicar este libro me di cuenta de la inmensa capacidad que tenemos los seres humanos de re-inventarnos".
En agosto 2016 pudo retomar la facultad, en otra institución. Hoy Nicole vive junto a su novio, pilar fundamental en su bienestar. "Aún estoy aprendiendo a llevar mis dos diagnósticos. Curiosamente la Parálisis Cerebral fue uno que me llenó de movimiento. Dentro de la incertidumbre que trajo, me dio la posibilidad de siempre intentarlo todo para estar mejor y/o hacer más. Así fue que aprendí a andar en rollers aún cuando un médico me dijo que no lo hiciera. Todo fue prueba y error, intentar y volver a intentar, cansarme y seguir. Con el Lupus estoy aprendiendo lo opuesto, a escuchar a mi cuerpo en vez de exigirlo".
En esos años, Nicole también conoció a los integrantes de Nuestro Pie Izquierdo, un grupo de diez personas con parálisis cerebral que comparten historias y relatos en las redes sociales. Ellos hoy son sua amigos. "Me dieron un espacio para seguir haciendo terapia mediante la escritura, me encontré con un grupo donde la discapacidad y sus desafíos son parte del día a día y no por eso existe un impedimento para luchar y alcanzar los sueños".
El desafío de ser mamá (con el anexo de Parálisis Cerebral)
Soy Mariana Ojeda, oriunda de Goya, Corrientes. A causa de hipoxia perinatal, en el momento del parto, quedan en mí cuerpo las secuelas de Parálisis Cerebral: un brazo izquierdo con poca fuerza y dos piernas, con baja velocidad ( jeje) Esto no impidió que a los 15 años haya concluído mí formación en idioma extranjero. A los 16 años finalicé el secundario. Me recibí de Licenciada en Economía Agropecuaria (UNNE) y mientras me formaba en informática. He sido catequista de niños, jóvenes y adultos con algún retraso mental. A los 35 años me uní en matrimonio (a pesar que mí familia cuestionara la unión) con quién sería el padre de mis niños. Además de encargarme del hogar, estudiaba en la Capital, el Profesorado de Educación Especial en Retraso Cognitivo. Y a los 36 años llegó mí primer retoño, rodeada de mí decisión por tenerla, cuidarla y protegerla, mí Anabela. Fue un tranquilo embarazo, sin molestías físicas. Para la revisación médica iba y venía en colectivo hacia mí ciudad natal. Pero en cada consulta estaba el "fantasma" con mí pregunta ¿está liada con el cordón umbilical? La tranquilidad y experiencia del Doctor, seguído de: -Tranquila guaina (o traducida: muchacha), está todo bien. Algo recurrente era la pregunta de secretarias o ayudantes: ¿Viniste sola? Me caracteriza la autonomía, así que con una sonrisa, les decía que SI, que traía los informes y documentación, tenía todo. Al acercarse el parto, el doctor decidió que tendría por cesárea, y el padre sugirió la fecha. Nació en Goya. Las primeras semanas quedé en mí casa materna, pero luego regresé, a seguir estudiando, y con ayuda del papá se fue dando muy natural la crianza. Me "amañé" (ingenié) para el amamantamiento, limpieza y obvio que dormir fue con colecho. Imposible para mí acudir "corriendo" ante un llanto o molestía de la pequeña. A los 39 años me realizan cirugía multinivel en ambos miembros inferiores, me rehabilitan en MANDIC. A partir de ese momento comienzo a utilizar bastones. Tan bien quedé del tratamiento, que a mis 41 años llega mí segundo retoño. Todo iba bien pero la característica fue que me detectan Diabetes gestacional y es allí, cuando conozco a la Dra Lapertosa, diabetóloga, que me ayuda a transitar este nuevo desafío. Empiezan los controles diarios y concluye con insulina, muy a pesar de los cuidados nutricionales. Tuve una Doctora que me controlaba el embarazo y , también concluyó, que el parto sería por cesárea. A las visitas ginecológicas iba acompañada por una niña, porque ya estábamos en la Capital, solas, ella era mí responsabilidad, el padre trabajaba y fue mí decisión "no tener niñera". Nació el pequeño David. Este posparto fue aún más solitario, y requería más ingenio para mí higiene y las curaciones de la cicatriz de la cesárea. Eventualmente venía alguien a ayudarme en las tareas del hogar. Mi debilidad aumentó, porque amamantaba a demanda, llevaba la responsabilidad de los pequeños, debía ir con los dos a mí rehabilitación porque el trabajo aumentó para el papá. La Dra Lapertosa sugirió que cese la rehabilitación porque no debía gastar energía, y de a poco fui recuperándome. Hoy estoy en Goya, ejerciendo la docencia y acompañando el crecimiento de mis hijos. Muy convencida de que "ser mamá es un bello desafío".
Mí medio de transporte para ir a la Escuela, a trabajar: Triciclo eléctrico. Creo que soy una de las pocas docentes con PC. En mí ciudad: la 1°